Gran parte de nuestra salud depende de uno de los fluidos más importantes del cuerpo: la linfa. Este líquido es el encargado de transportar glóbulos blancos y anticuerpos a través de los vasos linfáticos. De la pureza de esta linfa depende directamente la salud de tus células y de todo tu organismo.
Cuando nuestras células se ven rodeadas por una linfa saturada de toxinas (estado de Toxemia), sus funciones básicas se alteran y sufren daño por “envenenamiento celular”. Este fenómeno es el origen principal de los padecimientos que conocemos, tanto agudos como crónico-degenerativos.